Huahine, la memoria a cielo abierto

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Huahine, la memoria a cielo abierto

La isla favorita de los polinesios da testimonio de la exitosa combinación de la exuberancia de la naturaleza con la riqueza del patrimonio cultural, las formaciones volcánicas y la laguna resplandeciente como un diamante en bruto.

Al igual que Tahití, Huahine pertenece al archipiélago de la Sociedad, del cual se podría considerar la isla más antigua. De hecho, la pequeña isla, tranquila y aún bien conservada, es la cuna del pueblo lapita, antepasados de los tahitianos. Abriga múltiples sitios arqueológicos (por ejemplo, Maeva) y culturales, de ahí su apodo de «isla memoria». Descrita también como «isla femenina» por sus curvas voluptuosas, se divide en dos partes, una grande y otra pequeña, ya que, según la leyenda, Hiro, gigante divino, cortó la tierra con su piragua.

Hoy en día los habitantes veneran a las anguilas sagradas de ojos azules del pueblo de Fare, lugar que el viajero debe respetar. También pescan siguiendo técnicas ancestrales, mediante la construcción de recintos de piedra en la laguna que se convierten en trampas para los peces.